Últimamente me ha buscado mucho más de lo que lo hacía antes. Aún no puedo descifrar porqué me solicita tanto. Ya conocía perfectamente los momentos que lo hacían acercarse a mí, y eran éstos los que evitaba para no encontrármelo. Pero derepente situaciones que antes pasaban desapercibidas por él, ahora son profundas estacas que lo enfurecen de una manera descontrolada, tanto así que ya no me siento segura en ninguna parte. No sé cuando ni como se va a presentar y sólo me queda aislarme bajo su abrigo.
Ha sido eternamente incontrolable y he aprendido a vivir teniéndolo amarrado a mis pies, impidiéndome caminar con elegancia y obligándome a saltar avergonzada. Aún así no puedo negar que en mi adolescencia, cuando todo el mundo conspiraba contra mi, el fue mi soporte y desahogo. Y que hasta el día de hoy hay veces que lo necesito con urgencia, lo busco y lo provoco porque me hace bien tenerlo al lado mío, puedo olvidarme de las caretas y simplemente dejarme caer en la inercia de su presencia. Aunque suene deprimente incluso llego a disfrutar de sus desenfrenados escándalos que me obligan constantemente a ocultarme de todo ser humano que se encuentre cerca.
Nadie que tenga por naturaleza la crítica puede verme con el. Dirán que soy egoísta, y puede ser, pero él es tan mío, tan posesivamente vinculante que pierdo toda credibilidad cuando está conmigo. Me siento muy avergonzada a su lado, soy tan frágil en sus brazos que mi vulnerabilidad queda en carne viva, y no puedo permitir demostrar mi debilidad entre los demás integrantes de ésta selva. Se que a él también le gusta estar a solas con migo, y cuando estamos seguros que nadie nos observa, me entrego por completo y él me manipula a su antojo.
Hago tanto esfuerzo por mantenerlo oculto que son pocos los que saben de mi atormentada relación con él. Desearía que no lo supieran, pero debido a que es incontrolable y aparece cuando quiere, me ha llevado a presentarlo a diversas personas, pero sólo a las que más amo les he explicado lo nuestro. Lamentablemente, como es obvio, dicen que me hace mal, se preocupan de inmediato por mí, y piensan que me pasa algo grave de verdad, cuando no es así, simplemente el estuvo jugando conmigo. En cambio otras personas no creen que el me domine y dicen que sólo lo tengo para justificarme. ¡Ojalá fuera así de simple!. Así que decidí guardarme todo en mí, y vivir con sus inesperadas visitas en silencio

